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¿Por qué Continuum?

Actualizado: 8 de nov de 2019

Nuestro espacio como sabes se llama Continuum. Pero, si sientes curiosidad por saber de dónde viene este nombre, en el post de hoy, te acercaremos el por qué de llamar así a nuestro centro.


El nombre procede del latín, cuyo traducción sería continuo. Además de abrirnos a infinitas posibilidades de interpretación y significado en cuanto a nuestro compromiso con el desarrollo humano, este término fue elegido en referencia a la obra de Jean Liedloff “El concepto del continuum. En busca del bienestar perdido”.


Para quien no la conozca, esta obra es una pieza clave en los estudios de la crianza natural. Es una obra de 1975 que expone las experiencias de la propia autora durante el tiempo que compartió con la tribu de los yekuana en la selva venezonala. Principalmente centrada en observar la educación y forma de crianza de este pueblo.


Liedloff escribió este libro en un contexto determinado (sociedad america y siglo XX) por dos cuestiones. En occidente, y en el mundo industrial, la infancia se consideraba como una etapa incómoda, un proceso difícil de soportar para los padres y madres. Apenas se tenían en cuenta los conocimientos sobre desarrollo infantil; y la violencia contra la infancia y la adolescencia estaba normalizada.

Era común que los educadores y educadoras profesionales (maestros, profesores,…) agredieran físicamente para “educar” y corregir a los niños y niñas.


Además de esto, existían numerosas injerencias por parte de profesionales "especializados" en la infancia. Este tipo de especialistas, en su mayoría hombres (médicos, pediatras, asistentes sociales,…) transmitían a las familias un modelo de crianza y educación basado en el principio anterior.

  • Un modelo en el que se recomendaba dejar llorar a los bebés en sus cunas durante un tiempo prudencial para que no se aconstumbraran a la atención constante ni a los brazos.

  • Y el fomento de la educación autoritaria, el “porque lo digo yo” y comentarios de ese tipo, que lo que hacían era transmitir el modelo social dominante (autoritario y jerárquico) a la esfera de lo privado.

Por lo tanto, Liedloff, a través de su contacto con esta sociedad primitiva, no afectada por la modernización, pudo observar y nos quiso transmitir a través de su libro, las experiencias educativas tan distintas que se daban en esta sociedad yekuana. Así como los efectos observados de una manera empírica en el bienestar en todas las etapas de la vida: infancia, adolescencia y etapa adulta.

De una manera descriptiva, extrajo ciertos principios que quiso extrapolar a las familias occidentales para que educaran y criaran a sus hijos e hijas a través del mismo gozo que observó entre los y las yekuana.


Jean Liedloff observó:


(1. ACOMPAÑAR A DEMANDA) En la sociedad yekuana existía un contacto constante entre la diada madre-bebé durante los primeros meses de vida de este último. Siempre que el bebé demandaba a la madre, u otro cuidador presente, esta lo atendía. Prestándole su calor, alimentándole si así lo demandaba el bebé, ofreciéndole arrullos, caricias,…

Este contacto continuo se extrapolaba a la noche. Es decir, Liedloff recomendó para mantener este bienestar desde la infancia el colecho familiar a demanda, mientras el bebé o el menor lo necesitara.

Las y los yekuana a pesar de ofrecer esta presencia constante al bebé, no mantenían a este como un objeto central de atención. El bebé acompañaba las acciones de la madre, no la madre detenía su mundo para atenderlo a él.


(2. SER SOCIAL) Sentir y experimentar al bebé como un ser social y útil. Jean Liedloff observó cómo los niños y niñas yekuana realizaban actividades cotidianas con mucha más antelación que las occidentales. A una temprana edad se consideraba que estaban preparadxs para cargar agua, ayudar con las tareas, cortar comida… Actividades con las que personas adultas occidentales nos hubiéramos alarmado por semejante imprudencia. Allí, a una edad más temprana, los niños y niñas eran totalmente capaces.

Con todo esto, Liedloff extrajo el concepto del continuum.

Haciendo referencia a que en sociedades no industrializadas se educadaba, se criaba, se atendía a la infancia de una manera más naturalizada, es decir, en un formato que durante siglos y siglos de evolución de la especie humana se había mantenido de una forma más mamífera y altricial:


Necesitamos del otro

Necesitamos la teta

Necesitamos la presencia cálida de la mama (mamá)

Si lloro es porque necesito algo

Si lloro te necesito, mamá


(3. CAPACIDAD PARA SENTIR BIENESTAR) De alguna manera, Liedloff observó que el estilo de crianza y educación occidental no seguían el continuum que siglos y siglos de evolución mamífera y humana habían determinado como natural y necesaria.


"La vida es rica, si rascas (o te rascan) donde pica"

Este distanciamiento del continuum conllevaría, según Liedloff, a su vez el distanciamiento del bienestar, del placer de vivir, limitando el pleno desarrollo físico, metal y emocional posibles. Cohibiéndonos y generando angustias y neurosis.

¿Qué quiere decir esto?

Según el continuum los bebés lloran porque lo necesitan, para ser atendidos. Sus lloros, a su temprana edad, son igual de desoladores que cuando nosotras y nosotros en nuestra adultez lloramos con su misma intensidad. Ya sea la causa de los bebés sentirse hambrientos o húmedos, o la nuestra sentir una profunda pena por una pérdida de un ser querido o un sufrimiento que para nuestra mentalidad adultocentrista valoremos "más grave".

La infancia, ya sea que sufra por sentir humedad, frío o hambre, no entiende por qué sus lloros y gritos no son respondidos ni atendidos. No está preparada para entenderlo, aún no. Y poco a poco, la no satisfacción de su necesidad de contacto, cuidado o atención, le hace ir desarrollando un sentimiento de equivocación y vergüenza de sus deseos y necesidades; y con la aparición de su identidad, sobre si mismo.


El bebé llega al mundo después de una experiencia durante nueve meses diferente a la que se le presenta ahora. Con la llegada a este mundo aparecen las necesidades. Anteriormente nunca experimentó hambre, frío, calor, humedad,… Con la llegada a este mundo extrauterino, le aparece el hambre, ya que anteriormente un tubo le alimentaba continuamente. Ahora le aparece la humedad. Al hacerse pipi o caca, puede sentir irritación en el culete. Anteriormente no. Y así con todas estas nuevas experiencias. en cuestión de horas (de parto) las necesidades de la infancia quedan supeditadas a elementos externos (cuidadores), pero su cerebro no ha cambiado. El bebé viene esperando (expectativas) y necesitando cierta continuidad en su experiencia vital, a esto lo llamamos expectativas del continuum. La no satifacción de estas expectativas perturbaría la seguridad en si mismo (con el paso de los años y la repetición de la insatisfacción), disminuyendo su alegría y su capacidad para el bienestar.


Por tanto, quisimos elegir este término, por el cuestionamiento al modelo actual ya no solo de crianza, sino de relación y de cuidados.

En Espacio Continuum proponemos los buenos tratos en todas las atapas de la vida, la atención necesaria en las etapas más vulnerables de la vida (la la infancia y la senectud) y revalorizar los cuidados, como sostenedores fundamentales de lo más importante de nuestras vidas: la vida misma.

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